jueves, 16 de junio de 2011

Divinidades.

Bien, bien, bien. Había un gran vacío en nuestra historia, y es algo bastante visible.

Los Dioses.

Desde el principio de los tiempos, se sabía que existían seres de incalculable poder más allá de lo conocido. En un inicio, la gente asociaba a los poderes elementales como parte de lo divino, y veneraban las formas más básicas de ellos. Todo eso cambió desde el inicio de la Época de la Niebla, cuando los Dioses bajaron a la tierra de Crystalis para protegerla de Última.


En toda Gaia hay templos a los dioses, y los Templos Sagrados son considerados lugares de culto y que no pueden ser atacados. En esta parte explicaremos aspectos físicos, dogmas y tipos de seguidores que tienen los dioses.

El Mito de la Creación
Se dice que originariamente, solo existían dos cosas, el Cosmos y el Caos. Cosmos y Caos eran diametralmente opuestos, pero iguales en poder. Un día, chocaron entre ambos, y de ahí se creó el universo. Una vez que estallaron, Cosmos y Caos fueron a pelear, pero un tercero, el primero que apareció, les detuvo. Este tercero era Crystalos, el Señor del Tiempo y del Espacio. Él había estado siempre con ellos, pero solo ahora que había aparecido el Espacio podía darse a conocer.

"No luchéis" dijo "Pues destruiréis lo hermoso que habéis creado".

Fue entonces cuando Cosmos y Caos vieron un planeta, y bajaron a él. Ese planeta no tenía nada. Y Cosmos llamó al Viento, para que se detuviera, y el Viento acudió, tomando la forma de Ragnarok, la diosa del viento.

Después de que los vientos dejaran de rugir, Caos llamó a la Tierra, la cual estaba temblando y gritando, y esta se detuvo. Apareció entonces Éxodus, el Dios de la Tierra.

Las aguas no dejaban de golpear la tierra, y Éxodus pidió ayuda para evitar que se derrumbara. Cosmos llamó entonces al agua, y en una gran ola apareció Mateus, Diosa de los Mares. Mateus dijo que no tenía nada en contra de Éxodus, pero que estaba lleno de fuego, y ella quería apagarlo.

Fue entonces cuando Caos llamó al fuego, y apareció Alexander, el Dios del Fuego. Este hizo que el fuego se detuviera. Fue entonces cuando se dieron cuenta de que Cosmos y Caos necesitaban nombres. Cosmos se llamó "Minerva", y Caos se llamó "Última".

Entre los seis, crearon el planeta. Cuando estuvo todo creado, apareció de la nada Bahamut, el Dios de los Espers.

"Os he estado observando" dijo él "y decidí ayudaros, pues no de armonía y discordia se existe en el universo".

Y entre los cuatro grandes (Minerva, Última, Crystalos y Bahamut) llamaron a la Luz, a la Oscuridad y al Espíritu. Y estos tres tomaron la forma de Goddess (Diosa de la Luz, de la Mañana, de la Vida y de la Magia Blanca), de Doom (Diosa de la Noche, de la Oscuridad, de la Muerte y de la Magia Negra) y a Poltergeist (Diosa del Espíritu, del Etéreo, de las almas y de la Magia Azul).

Ellas tres crearon la Luz, la Oscuridad y el Etéreo (El más allá) y gracias a ellas todo estaba preparado para empezar. Minerva y Última no podían poner en marcha ese proyecto, pero Crystalos lo hizo por ellos, y puso en marcha las manecillas del reloj de Crystalis, el planeta de los cristales.

Éxodus ayudó a crear a los Elvaan y a los viera. Alexander ayudó a crear a los móguris y enanos. Mateus ayudó a crear a los humanos y cetra. Ragnarok ayudó a crear a los lunarians y a las razas extintas. Bahamut ayudó a crear a los Espers y a los Invocadores.

Después, todos ellos se fueron al Etéreo, el lugar sagrado de las almas.

Sin embargo, Última fue sellado por sus congéneres, y nadie sabe porqué uno de los dioses creadores se volvió malvado. Nadie sabe dónde está ahora Última, pero no está en el Etéreo.


Ya que él es el dios de la Discordia y del Caos, mientras que Minerva es la diosa de la Armonía y del Cosmos.

Los Cristales Elementales
y Crystalos

Aun cuando no son propiamente dicho “Dioses”, son considerados como tal por toda Gaia. Fuente de energía de todo el mundo, son la representación viviente de la divinidad. Cada uno de los seis cristales está en un templo sagrado, conocido como “Templo Eterno”, y protegido por sus sacerdotes y un Guardián, que suele ser un Esper de gran poder. En cada templo hay una sala conocida como “Sala del Cristal”, en la cual se encuentra el Cristal Elemental y además, en el suelo, una enorme plataforma de cristal donde se puede ver los antiguos restos del Guardián cuando todavía no era un Esper, aunque se puede ver como si fuera mitad humano, mitad Esper (no como un semiesper) (Para más indicaciones, solo hay que ver a los Oradores de Final Fantasy X). Están repartidos por toda Gaia, y cada uno tiene un elemento que protege. Para poder entrar hay que seguir una antiquísima tradición: Se debe empezar por el Templo del Fuego Eterno, e ir en el mismo orden que se presentará aquí.

En el Desierto de Damcyan se encuentra el Templo del Fuego Eterno, donde descansa el Cristal del Fuego y lo protege Ifrit, el Esper de las Llamas.La forma física de Ifrit, antes de usar su forma de Esper, es de un hombre de aspecto salvaje, con largo cabello castaño rojizo que se le une como cinturón, y piel oscurecida. Los colores de este Templo son el Rojo y el Dorado.

En la Isla Solitaria del Norte, cerca de Tule y conectada con Eblan, se encuentra el Templo del Mar Eterno, donde descansa el Cristal del Agua y es protegido por Leviathán, el Señor de todos los Espers. La forma física humanoide de Leviathán es la de un anciano venerable con una larga barba. Los colores de este Templo son el Blanco y el Azul.

En la Península de los Vientos, junto a Tycoon, se encuentra el Templo del Viento Eterno, donde descansa el Cristal del Aire, y es protegido por Quetzalcoatl, el Ave de las Tormentas. La forma física de Quetzalcoatl cuando adopta forma humana es la de una mujer alta y rubia con los ojos profundos como los de una tormenta. Los colores de este Templo son el Verde y el Dorado.

En el Bosque de los Espíritus, entre Winhill y Wutai del Oeste, se encuentra el Templo del Árbol Eterno, donde descansa el Cristal de la Tierra, y es protegido por Titán, el Coloso de la Roca. La forma física de Titán cuando adopta forma humanoide es la de un enorme hombre de piel broncínea, cabellos castaños y brazos gruesos como árboles. Los colores de este Templo son el Marrón y el Verde oscuro.

En la Pradera Luminosa, al sur de Cañón Cosmo y al noroeste de Doma, se encuentra el Templo del Destello Eterno, donde duerme el Cristal de la Luz, y es protegido por una enorme dragona azul llamada Angelus. Su forma humanoide es la de una paladín de Baron de cabellos azules y armada con una katana. Los colores de este templo son el Blanco y la Plata. Para poder entrar en este templo, debe tenerse un pedazo de cada uno de los cristales anteriores, porque si no sería imposible entrar.

En el Bosque Oscuro, al norte de Kalm y al sureste de Tule, se encuentra el Templo de la Sombra Eterna, donde duerme el Cristal de la Oscuridad, y es protegido por uno de los seres más temibles de Gaia: Lemnar, el Dragón Negro. La forma física de este guardián es la de un imponente Caballero Oscuro, de cabellos negros y ojos rojos, con un extraño tatuaje en su frente y bajo los ojos, y armado con una enorme espada oscura a dos manos. Los colores de este templo son el Negro y el Dorado. Para poder entrar aquí, aquellos incautos que lo deseen necesitarán un pedazo del cristal de la luz, y sobrevivir al temible Laberinto Oscuro donde se tendrán que enfrentar a sus miedos antes que al propio Lemnar.

Cada 300 años, los cristales eternos, como son conocidos, empiezan a perder su poder, y no sería un problema ya que en Gaia rezuma magia por todas partes si no fuera porque los cristales son el sello que mantienen separados a Gaia y Terra, y bloquean a Última de regresar desde el Inframundo. Por eso, en cada regeneración se avisa a un Cetra desde los cristales para que avise a los reyes de que es hora de una nueva Peregrinación, donde se destruirán los cristales y se renovarán con unos nuevos, conseguidos en los Cristales Efímeros de Terra.

Por último, hablemos de Crystalos. Poco se sabe al culto de este Dios, que casi nadie sigue fuera de los Templos o de los Magos del Tiempo o Magos Verdes, pero lo que se ha llegado a descubrir en los libros de Aghart es que es el Dios del Tiempo y del Espacio, y cuando se formó la barrera de la Niebla y el bloqueo de Última, Crystalos se sacrificó, separándose en doce partes que formarían el sello. Esas doce partes fueron los primeros Cristales Elementales tanto de Gaia como de Terra.

Hay una leyenda entre los habitantes de Aghart que dice que llegará un día en que no será necesaria la barrera, y Crystalos llamará a un campeón para recuperar los cristales y liberarlo, volviendo con sus hermanos divinos en el Plano del Etéreo. Pero según sus cuentas, eso no pasará hasta dentro de miles de años.

El símbolo divino de Crystalos es el de dos personas en actitud de espejo.


Mateus

Los mares y océanos de Gaia están bajo la protección de Leviathán, pero al mismo tiempo, este solo responde ante Mateus, la Señora del Agua. La Diosa Guerrera del Panteón Gaiano es impetuosa, terrorífica y magnánima. Patrona de la guerra y de los que guerrean, y también de los marineros y pescadores. También es venerada por las lluvias, ya que se dice que cuando llueve es Mateus enviando su bendición mientras observa junto a Ragnarok, la cual envía los vientos que llevan el agua a todas partes.

El mayor templo de Mateus es el propio Templo del Mar Eterno, pero también existe un gran templo en Tule, ya que la consideran su guardiana y protectora. Sus seguidores, los “Sacerdotes del Mar”, son muy propensos a seguir el camino de la Magia Negra, de la Magia Blanca o incluso de los Magos del Tiempo. También muchos paladines y caballeros oscuros se cuentan entre las filas de Mateus.

El culto a Mateus tiene su máximo exponente en el Solsticio de Invierno, también conocido como “La Fiesta de la Señora del Agua”, y celebrada el 21 de Diciembre. Se le pide a la Diosa Guerrera que el invierno sea suave y que no haya muchas nevadas ni tormentas de nieve, y que si las hay, que al menos no sea muy duro. También se da las gracias por las lluvias otoñales y estivales que hayan podido ocurrir, y pedir la protección de la gran señora para todos los que necesitan hacer viajes marítimos.

La celebración se forma con banquetes del fruto del mar: pescado, ostras, camarones y demás delicatesen. Los pescadores suelen hacer su propia celebración para pedir la protección de la diosa de los mares, pocas tormentas y abundantes capturas. Algunos suelen hacer pequeñas barcas hechas de madera que dejan a la deriva del río o del mar para que, cuando se hundan, puedan servir de hogar a los animales marinos en el fondo acuático. Las ropas típicas son de color violeta y los que más lo festejan son los pescadores de Tule, Narshe y Winhill. En Eblan se dirigen al Templo del Mar Eterno para lanzar plegarias a la diosa junto al guardián. Estas fiestas suelen durar entre 3 a 5 días, dependiendo de cuanto frío haga.

Mateus es la Diosa Guerrera, y como tal, se la respeta y teme a partes iguales. Todos los que van a la guerra o a la batalla lanzan una plegaria a esta diosa, ya que es implacable con todos. La gente que se embarca sabe que están en manos de la diosa, y que solo los marineros son capaces de viajar entre sus palmas sin morir, ya que el mar es implacable con los descuidados. El dogma principal de Mateus es: No permito la estupidez. El que piense que es fácil vivir, yo le enseñaré lo contrario.


El símbolo divino de Mateus son dos peces, en actitud de baile.

Éxodus

Se suele decir que Éxodus y Mateus tienen un conflicto eterno, decidiendo quién tiene más territorio. Sin embargo, los seguidores de ambos dioses afirman que entre el Dios de la Tierra y la Diosa del Agua no hay odio, sino un profundo amor. Los frutos de la tierra son regados por el agua, mientras que la tierra protege los ríos y mares. Patrón de los reyes, de los jueces y de los comerciantes, y padre de la raza Viera, es temido cuando está furioso, pues es entonces cuando existen los aludes, los desprendimientos de tierra o los grandes terremotos.

El mayor templo a Éxodus se encuentra en el Bosque de los Espíritus, siendo el Templo del Árbol Eterno. Aunque también uno de los más hermosos se encuentra en Burmecia, en la llamada “Torre de la Montaña”, ya que las viera veneran de manera especial a Éxodus. Los Sacerdotes de la Tierra, sin contar a los Paladines, también están muy interesados en las clases de Arqueros, Geomantes y Mago Rojo.

El culto a Éxodus tiene un pico de popularidad en el Equinoccio de Primavera, el 20 de Marzo, cuando se celebra la fiesta del Gran Juez por todo lo alto. La petición de buenas cosechas y plantaciones para la primavera es lo que más se pide, aunque también se piden ayudas con los animales y monstruos.

La fiesta se suele hacer al aire libre o en el gran salón de la mansión más grande o el castillo, con todo tipo de comida para todo el pueblo. En las grandes ciudades se reparten las comidas antes de entrar en los lugares donde se hacen los bailes, ya que sería difícil hacer las danzas y las músicas mientras hay comida por todos lados. Sus celebraciones más célebres suelen ser principalmente en Burmecia y en Elfheim, donde la influencia de Éxodus es más fuerte que en otras poblaciones. Las ropas típicas que se suele vestir en estas fiestas son de colores verdosos, los cuales se dice que es el color de Marzo, ya que existe la creencia de que trae muy buena suerte. Algunos lugares, incluso, suelen hacer peregrinaciones al Templo del Árbol Eterno para dejar ofrendas a los sacerdotes y al Guardián. Sus fiestas suelen durar de 5 a 10 días.

Éxodus es el Gran Juez de las Almas, el cual, junto a Poltergeist, se dedican ambos a decir si un alma es digna o no de la reencarnación desde el Plano del Etéreo. Su máxima ha sido siempre la misma: Juzga a todos por igual, pues el único que puede condenar soy yo.

El símbolo divino de Éxodus es el de una Balanza.


Alexander


Algunos piensan en el dios Alexander como en un dios malvado e inflexible, pero como las llamas de una hoguera, el Fuego Divino, como se le suele conocer, abriga a todos aquellos que le necesitan. Patrón de mineros, estudiosos y guardianes, Alexander lucha muchas veces contra Mateus y Ragnarok, no en odiosa confrontación, si no en amistoso debate. El frío contra el calor.

El mayor templo dedicado a Alexander ha sido siempre el Templo del Fuego Eterno, en el Desierto de Damcyan. Sin embargo, en Alexandría, país que recibe su nombre del divino, se dice que el propio castillo de Alexandría es el propio cuerpo del dios, conocido como “La Morada de Alexander”. Es allí donde la festividad del Fuego Divino es hecha muchas veces.

Dicha fiesta es celebrada en el Solsticio de Verano, el 24 de Junio. Se le pide a Alexander un verano sin un calor asfixiante, y protección contra las enfermedades producidas por el fuego o el calor. También se le pide que cuide de las cosechas plantadas en primavera, y que no se incendien durante el largo verano. Al ser una festividad veraniega, la mayoría de las veces se celebra en las costas de los ríos, mares y océanos, comiendo frutas y carnes suaves y frescas, todo salpicado por chapuzones y remojones de agua. Los pueblos del interior suelen lanzar hechizos de agua y cubos llenos de dicho elemento para mojarse. La mayoría de la gente suele vestirse con colores amarillos o claros para evitar más el calor. La fiesta más grande es precisamente la de Alexandría.

Algunos muy religiosos deciden viajar hasta el Templo del Fuego Eterno, en el Desierto de Damcyan, para formar la fiesta con las sacerdotisas del Templo y con el propio Guardián. Estas fiestas suelen durar unos cinco días.

Aun cuando es temido por algunos, la realidad es que Alexander es el más cándido de todos los dioses, pues según sus sacerdotes, los Sacerdotes de Fuego, vive en todos nosotros, en nuestro ingenio y en la fuerza de nuestra alma. Cuida de todos nosotros cuando hace frío y cocina nuestro alimento, pero no juegues con él. Alexander puede ser cándido y caliente, pero puede destruirlo todo si se siente ofendido. Su dogma es: Cuídate de los que brillan con fuerza, pues esas llamas suelen ser las más peligrosas. Comparte tu fuego con los demás sin dejar que estos lo apaguen.


El símbolo divino de Alexander es el de un león.


Ragnarok

La luna de Crystalis tiene el nombre de la Diosa de los Vientos: Ragnarok. Es venerada por los lunarians, por los baronianos y por todo aquel que hable sobre vientos. La Ventisca de Plata, como se la llama, es conoce por su buen temperamento y su amabilidad, pero también por sus poderosas tormentas y terroríficos huracanes.

El mayor templo de Ragnarok se encuentra en Tycoon, ya que el Templo del Viento Eterno está en sus tierras, y el templo del cristal es también el mayor templo a Ragnarok que existe. Sin embargo hay otro, conocido como “La Casa del Viento”, en Baron, que rivaliza en belleza con el propio Templo Eterno. Los sacerdotes y sacerdotisas de Ragnarok, conocidos como “Sacerdotes del Viento”, suelen tomar como clases a los Paladines, los Samuráis o incluso los Magos Azules.

El culto a esta diosa empieza en el Equinoccio de Otoño, con la fiesta de la Ventisca de Plata, el 22 de Septiembre. Se suele celebrar en lugares con grandes zonas de vegetación, como con árboles o arbustos, y también en montañas donde sople el viento. Se celebra la fiesta a la diosa del viento para pedirle que el frío y los tifones sean benignos con ellos durante el otoño. También se celebra para agradecer que refresque después de un duro y caluroso verano, y agradeciendo los frutos que dan los árboles en esta estación otoñal.

En la fiesta se suele hacer volar cometas y juegos al aire libre, también se suele hacer bailes y cantos. Baron es el reino que más venera a Ragnarok, por lo que es muy importante para ellos hacer esta fiesta, y vienen comerciantes de todas partes. Es bien sabido que la fiesta de la Ventisca de Plata de Baron se celebra en la gran plaza del reino y se unen todo tipo de gentes, desde nobles hasta plebeyos. Las ropas típicas suelen tener colores blancos o verdes, ni muy abrigados ni muy destapados, dando a entender que terminó el verano, pero no ha empezado el invierno. En Tycoon suelen ir al Templo del Viento Eterno a dejar ofrendas, aunque también suelen organizar un gran festín para todo aquel que quiera ir hasta allá. Las fiestas pueden durar de cuatro a seis días, donde la gente baila casi cada uno de esos días.

Ragnarok es la protectora de los Dragoons, de los marineros y los marineros voladores. Como casi todos los dioses de Gaia no tiene un dogma definido, pero la gente le ofrece fiestas para pedir buenas cosechas otoñales, o buenos vientos para que sus veleros se muevan más rápido. También le piden, si hay tifones, que los aplaque. Sobre las personas, al igual que muchos dioses, Ragnarok tiene una ley: Cuido de todos por igual, pues a mis ojos todos necesitan mi ayuda y mi furia.


El símbolo divino de Ragnarok es un círculo con una mujer envuelta en vientos.

Goddess

La diosa de la Vida, de la Luz y de la Magia Blanca, es venerada por todos como la Diosa del Nacimiento. Parteras, Magos blancos y todo aquel que se dedique a algo sobre la curación elevan plegarias a esta diosa pidiendo su guía y su mano firme. Se la conoce como la más “humana” de las tres diosas de la magia en sus representaciones.

Hay muchos templos de Goddess por todas las poblaciones, sin embargo poca gente celebra ritos en ellos, ya que la celebración de su festividad, la “Trinidad Mágica”, es muy personal para cada persona. A Goddess, por ejemplo, se le ofrece una ofrenda al amanecer, después de una calurosa plegaria, vistiendo colores celestes.

Goddess es conocida por su buen corazón. Es la que se encarga de enviar el soplo de la vida a todo ser que nace, y dio en su época las enseñanzas para curar a aquellos que estuvieran enfermos. Muchos piensan que es bondad lo único que llena el corazón de esta Diosa, y algunas veces tienen razón… pero no todas.

La diosa Blanca, como es conocida, enseña a sus discípulos que la vida es sagrada, sin embargo algunos de los más devotos piensan erróneamente que Goddess odia a Doom, la diosa Negra, de la magia negra, la noche y la muerte. Y están totalmente equivocados, ya que las tres diosas son los tres aspectos de la magia, y por lo tanto, de la existencia. La diosa Blanca enseña que aunque la vida es sagrada, la muerte también debe serlo. Por eso mismo uno de los enemigos más acérrimos de los grandes devotos de Goddess son los nigromantes, los cuales levantan a los no muertos (Zombies, espectros y demás).

Uno de los dogmas más importantes de Goddess, e irónicamente, de las tres diosas, es: Poltergeist provee, Goddess crea, y Doom lo guarda por siempre. Otro dogma es: Ama la muerte igual que a la vida, pues sin ella no habría auténtica dicha.

El símbolo divino de Goddess es el de un carnero.

Poltergeist

La diosa del Espíritu, del Etéreo y de la Magia Azul, Poltergeist es quizás la más incomprendida de las tres diosas de la magia. Puedes encontrar alrededor del mundo a gente que no cree en esta diosa, ya que no hace un “servicio” igual que sus dos hermanas. Sin embargo, el poder de sus sacerdotes queda patente en todo momento que ocurre una masacre.

En el mundo de Gaia (igual que en Terra) cuando hay una gran masacre, las almas pueden llegar a perderse. Si continúan en el mundo terrenal y no trascienden hacia el Etéreo, estas almas pueden quedarse ancladas, o lo que es peor, crear un cúmulo de energía negativa y transformarse en monstruos. Por ello, los Invocadores y los Magos Azules son entrenados en el arte de la Danza de los Espíritus, o la Danza del Envío, como se le suelen llamar. Una vez ese cúmulo de energía negativa es derrotado, si se realiza la danza de Poltergeist pueden enviar las almas al Etéreo directamente.

Algunas almas muy poderosas, sin embargo, pueden quedarse en el mundo, creando un cuerpo igual al que tenían en vida y vivir, en cierta manera, de forma permanente. Es muy difícil encontrar a estos espíritus “vivos”, pero es otra de las misiones de los sacerdotes azules antes de que se conviertan en auténticos monstruos. Algunos de estos sacerdotes son conocidos como “Cazadores de Espíritus”.

Su dogma principal es: Cuido de los regalos de Doom, y los preparo para dárselos a Goddess. Somos tres. Los tres aspectos de la existencia.

El símbolo divino de Poltergeist es el de una cabra.

Doom

La diosa de la Muerte, de la Noche y de la Magia Negra, Doom es temida por muchas personas por su siniestro dominio. Algunos muy puritanos ven en Doom a un demonio que piensa únicamente en recolectar almas, sin embargo los sacerdotes de Doom son mundialmente apreciados por su trabajo.

Cuando alguien muere, igual que cuando un sacerdote blanco te trae al mundo, un sacerdote negro prepara tu cuerpo para ir al Etéreo. Son ellos los que ofician funerales y dan consuelo a las familias. El “oficio amargo” como suelen llamarlo ellos, se lo toman muy en serio, ya que para ellos, la muerte es tan sagrada como la vida, y a aquellos que se merecen un buen funeral se les ha de respetar.

Algunos piensan que sus sacerdotes son igual de fríos que la propia Doom, sin embargo han aprendido a dejar de lado sus sentimientos para poder llevar su trabajo con mejor forma. No son perfectos, y pueden llorar la muerte como cualquier otro, pero se espera de un sacerdote negro que cumpla con su deber cuando se le requiera.

Durante la festividad de la Trinidad Mágica, el 1 de Febrero, junto a las otras dos diosas, su ofrenda se hace al anochecer. Sus seguidores, al igual que otros de las demás diosas, respetan la vida, el espíritu y la muerte por sobre todas las cosas, ya que uno de los dogmas de Doom, sin contar con el conjunto de las tres diosas, es: Amo tanto a mis hermanas, que los regalos de Goddess los guardo por siempre, y le regalo a Poltergeist una parte de ellos.

El símbolo divino de Doom es el de un toro.



Bahamut

El Rey de los Dragones, Dios de los Espers, creador del mundo y Señor de los Invocadores. Bahamut es el conocido como “el Dragón de Platino”, diferenciándose de todos los demás congéneres. Existen tres tipos de dragones: Los metalizados, los cromáticos y los perlados. Se suele decir que los metalizados son los dragones buenos, los cromáticos los malvados y los perlados los neutrales, pero eso es en otros mundos, en Crystalis, da igual el tipo de escama que tenga el dragón, al igual que los humanoides, pueden ser buenos o malos sin dar a entender que su escama sea buena o mala.

Solo hay que ver que dos dragones son guardianes de cristales: Ángelus, la Dragona Azul, y Lemnar, el Dragón Negro.

Sin embargo Bahamut es el Dios de todos los seres vivos, en especial de los dragones y de los invocadores. Se dice que reside encima de Ragnarok, aunque muchas veces se le ha visto en tierra, sobretodo siendo invocado por los Altos Invocadores. Se dice que la prueba de Bahamut es la más dura de todas, y que no acepta a cualquiera.

Más que ningún otro, es este Dios el que más se relaciona con los humanoides. Se dice que ha tenido varias parejas humanoides, y ha tenido hijos con ellos, aunque ninguno de ellos ha tenido su divina energía, pero si el don de la Invocación. Todos los hijos de Bahamut han sido siempre Invocadores, pero no han tenido ni el poder de un semiesper ni han sido dragones. Algo que frustra mucho al Dragón de Platino.

Uno de los dogmas más directos de Bahamut va en contra de uno de sus enemigos más acérrimos, Última: Destruye a los demonios, pues pocos son merecedores de mi compasión. Como puede verse, el Dragón de Platino no soporta a los demonios, aunque hay algunos que si los tolera, o incluso algunos que respeta, pero la mayoría son sus enemigos.

La festividad de Bahamut es en el día de Año Nuevo, el 1 de Enero, y es conocida como “El Descenso de Bahamut”. Se celebra haciendo una hoguera, y la gente va saltando por encima de ella para purificarse del año anterior y llegar limpio al nuevo año.


El símbolo divino de Bahamut es el de un centauro alado.

Minerva

La más grande de todos los dioses, igual a Última. Minerva es el nombre que la Diosa del Cosmos y de la Armonía tomó para los mortales.

Al principio solo existían el Cosmos y el Caos, y después vinieron todos los demás. Minerva, como dirigente suprema de los dioses, ha ayudado a la humanidad de distintas formas, algunas que ni los sacerdotes han llegado a entender nunca.

Se dice que si Minerva cayera, o desapareciera, todo caería en la locura y el caos. Sin embargo, se la conoce como una diosa de buen corazón aunque inflexible.

En la Guerra de la Niebla, Minerva sintió que algo no iba bien, y descubrió que su homónimo, Última, había afectado a las gentes de Crystalis. Por lo tanto volvió su vista desde el Etéreo hacia el mundo de los vivos, algo que no había hecho desde que, entre todos, crearan el mundo. Fue entonces cuando vio la batalla que se producía, todo, por culpa de Última.

Para evitarlo, convenció a los demás dioses, y bajó con forma física, saliendo del Etéreo. Entre todos derrotaron a Última, y lo encerraron en el Inframundo, la parte más profunda del Etéreo, y Crystalos se separó en doce partes para proteger el sello. Después, separaron a los que tenían talento mágico y a los que no, y pusieron la barrera de la niebla.

Minerva tiene un único templo en toda Gaia sin contar el Templo de los Divinos en Alexandría, y está en Cañón Cosmo. Antes este templo se erigía en Zanarkand, pero por culpa de la calamidad de Sin fue perdido en el tiempo. Por eso mismo muchos de los que visitan Cañón Cosmo para visitar el Etéreo, también visita el Gran Templo de la Armonía.

Se la conoce como la Señora de los Dioses, la más poderosa, solo rivalizada en poder con Bahamut, Crystalos y Última, este último, como su principal antagonista. Minerva nunca ha dado un dogma principal, aunque como la Diosa de la Armonía siempre se cree que es una diosa calmada que ayuda a todos por igual.


El símbolo divino de Minerva es el de una mujer escanciando agua de una jarra.

Última

Caos. Discordia. Locura. Esas son las palabras que describen a Última.

Conocido como “El Caos Primordial”, se dice que en el origen de la creación solo existieron Minerva y Última, y entre ellos, al estallar, crearon el universo. Sin embargo, ambas divinidades, aunque se entienden, también son enemigas mortales en la balanza, pues el caos siempre está en conflicto con la armonía.

Pocos son los que siguen a Última, ya que no tiene templos en Gaia, y sus sacerdotes son siempre Nigromantes. Se le conoce como “El Señor de los Demonios”, ya que todo espíritu demoníaco o diablo está directa o indirectamente emparentado con este oscuro dios. Se sabe que es el perpetuador de todo lo malvado, aunque también de aquel que siempre está al lado de Minerva.

Pocas personas saben que en realidad, Última intentó conquistar Crystalis. Durante los años anteriores a la Guerra de la Niebla, se dice en los escritos de Aghart que todo empezó cuando Última emponzoñó a los humanoides con la discordia, haciendo que Magis y Tecnos lucharan entre sí. Su plan original era hacer crecer la discordia, su fuente principal de poder, y tener una ventaja sobre Minerva si tuvieran que llegar a pelear. Parte de su plan fue un éxito, pues dividió Crystalis en dos y su poder aumentó hasta ser más poderoso que la propia diosa de la armonía, pero lo que no contó fue que cuando salió al mundo de los vivos, allí se encontraría con sus hermanos divinos encarnados en carne mortal.

La batalla, según se dice, fue épica. Sin embargo, Minerva prevaleció gracias a un sello en el pecho de Última. Un sello con el símbolo de Crystalos, Dios del Tiempo y el Espacio. Y se creó una barrera a su alrededor. Esta hizo que bajara por la tierra, creando un enorme pozo, y una puerta dimensional se abrió, llevando al sellado dios hacia el Inframundo, la zona más profunda y más oscura del Etéreo. Una vez allí, los dioses crearon un poderoso sello a su alrededor, con todos los elementos de su poder. Después, Bahamut trajo a un esper conocido como “Cerbero” y lo puso en la puerta del Inframundo, pues no dejaba de ser una entrada al Etéreo. Una entrada que no debía de ser profanada.

Desde entonces, el sello ha estado activo gracias al poder de los Cristales Elementales, forma física actual de Crystalos. Y también separó a Gaia de Terra, para evitar que la discordia volviera a crecer, dándole poder a Última.

Este dios, sin embargo, no se quedó quieto. En su prisión empezó a experimentar, y de repente, de su cuerpo, cayó un pedazo, que luego tomó forma, como un hijo suyo. Descubrió que tenía el poder de crear copias suyas, pero cuando su primer hijo, al que llamó “Cid”, se demostró más rebelde que él mismo yéndose, empezó a modificar personalmente todos los “pedazos” que de él caían. Así nació la raza de los Demonios Puros, como el Esper “Diablo”, único esper que no fue creado por Bahamut.

Con el tiempo, la esencia de Última aprendió a vivir sin carne física, y todo su cuerpo se transformó en demonios que, una vez murieran en el mundo de los vivos o en el de los muertos, regresaban a él en vez de ir a las estancias superiores del Etéreo. Poco a poco, el lugar donde estaba sellado fue cubierto por la gran torre del Inframundo conocida como “La Torre de Última”, la cual se transformó en el epicentro del propio Inframundo, el cual tuvo su única ciudad: Nilfheim.

Esta ciudad es la única ciudad del Etéreo donde pueden vivir seres vivos. Los demonios se plantaron ahí en vista de poder ir alguna vez al mundo superior, sin embargo también hay seres vivos de otras razas, aunque con problemas mentales. En el momento en el que se entra en el Inframundo, si no se cuenta con la protección de alguno de los dioses, el desventurado viajero puede llegar incluso a perder la razón y llegar a creer que realmente son demonios, ya que muchos de ellos, para sobrevivir, comen carne de demonio, la cual es altamente mutante para el cuerpo humanoide.

No todos los demonios son malvados. Algunos son simplemente seres que buscan una vida mejor, unas aspiraciones más altas, o incluso simplemente una familia. Los demonios o semi-demonios tienen un vínculo con Última, que los obliga a acatar las órdenes del Dios de la Discordia, o de su adalid directo. Aunque hay veces en que se revelan, solo pueden demorar lo inevitable.

Desde que Última fue sellado hasta ahora, se dice que tan solo le queda su corazón, el vínculo entre él y sus “hijos”. El resto es puro espíritu dentro de la esfera del sello divino.

Nadie sabe cuánto durará el sello… los más pesimistas en Aghart han hecho cálculos, y quizás en diez años, el sello esté tan débil que el propio Última podrá salir de su prisión…


El símbolo divino de Última es el de un escorpión.



martes, 14 de junio de 2011

Nuevas imágenes.

Bien, como dice en el título de la entrada, estoy aquí para ofreceros un nuevo set de imágenes creadas por mí o por otros autores.

En principio decir que, ya que el anterior blog fue destruído gracias a intermediarios no deseados, he decidido colocar las imágenes que antes estaban puestas. Es una suerte de que no fueran muchas tampoco xD.

Empezaremos por las antiguas.

Que recuerdos. ¿Eh? Esta fue la primerísima imagen que hice sobre la historia de Final Fantasy Crystal Destruction. Una auténtica imagen de un posible juego con gráficos de Super Nintendo. Ankar, Onizuka, Lomehin y Dreighart luchando contra Ifrit, Guardián del Templo del Fuego Eterno. Oh, es cierto... El capítulo 5 de la historia era el descubrimiento del Guardián del Fuego Eterno. ¿Spoiler? Posiblemente, pero no he mostrado nada del otro mundo x3.

Viendo esta imagen veo todo lo que he avanzado en el uso de Photoshop. Aunque es divertido hacer este tipo de imágenes... acabé tomando las imágenes para batalla de otro juego que me gustó más, y diablos, es algo original para nuestro Final Fantasy xD.

¡Cambiamos de formato! Aunque esta imagen fue simplemente una prueba para ver qué pasaba si fuera con gráficos de Final Fantasy Tactics Advance. Intenté recrear la escena en la que Dreighart va a comprar las armas y armaduras en Burmecia, la Ciudad Montaña. ¿Qué gráficos quedarían mejor? ¿Tipo "retro" como en la primera imagen o tipo "Tactics" como esta? Hablamos de gráficos de campo, de batalla olvidáos, que ya lo tengo decidido xD.

Veamos qué más tenemos... ¡Si! ¡Las nuevas imágenes del Menú!

Hacer click en ella para verlo a tamaño completo.

Aquí tenemos la imagen del Menú Base... Ya sabéis, cuando le apretáis el botón de "Menú", el primero de todos. 440 capas aproximadamente tienen la culpa de esta imagen, y unas once horas de trabajo en Photoshop. Esta imagen es del menú en la parte en que llegan al Castillo de Doma, como bien sale en la parte de la localización. He tomado la idea de hacerlo así de varios Final Fantasy. Por ejemplo, en casi todos en el menú sale un retrato del personaje al lado de su nombre y nivel y más cosas, sin embargo siempre fue mi favorita la forma de Final Fantasy V, en el que se veían los personajes en su modo de "Batalla", por lo que he puesto su "forma de batalla" en mi imagen. Sin embargo, no me atraía la idea de la clásica forma de batalla de Final Fantasy, y decidí hacer otra cosa más original. Y fue cuando recordé los sprites de Fire Emblem de Advance.

Siempre me han gustado los Fire Emblem, aunque sea del tipo de jugador el cual repite la misión entera si se le muere un personaje, y los sprites que hay en esos juegos me servían perfectamente para hacer los modos de batalla. Después de muchos intentos y varias pruebas, de pintado y montaje, conseguí los doce monigotes básicos para los personajes.

También me costó mucho hacer la imagen de los cristales. En un principio había una totalmente fuera de la temática de 16-bits que quería dar, hasta que encontré la imagen que necesitaba para hacer estos. Y este es el resultado.

En segunda instancia tenemos el menú de Objetos.

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¡Poco a poco se ven los menús del juego! En esta ocasión, hice el primero de todos: El Menú de Objetos.

En este menú, donde hay más de 750 capas, se puede observar el inventario del grupo. Entre el viaje de Wutai del Oeste y Doma han gastado bastante de sus provisiones. En mi versión del menú de Objetos hay dos partes. A la derecha están todos los objetos de equipo: Armas, armaduras y reliquias. Y a la izquierda los objetos utilizables y los tesoros que consiguen de los monstruos. Siempre me ha parecido un poco caótico que estén todos los objetos en un mismo saco, por eso los he separado... Además, da la sensación de que esta es una partida mía, porque lo que es orden... hay más bien poco xD.

Y por último... ¡Menú de Magia y Técnicas!

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En esta imagen se ve algo que es muy propio de nuestra historia de Final Fantasy. Las Técnicas Conjuntas. Técnicas Duales si prefieres llamarlas así. En esta ocasión he preferido hacer algo más típico como es poner el nombre de las técnicas y sus MPs gastados, con una pequeña descripción. También he puesto a los dos que ejecutan la técnica, y solo iluminados los que tienes seleccionados. A continuación colocaré todas las técnicas y sus descripciones para que las podáis leer.

  1. Nombre: Dreighartdoken.
    Usuarios: Onizuka + Dreighart.
    MP: 0.
    Técnicas Requeridas: Ninguna, se consigue por historia.
    Descripción: Consiste en que, usando la endiablada fuerza de Onizuka, Dreighart es catapultado hacia un enemigo, duplicando el daño y causando "Confusión" en él. A Dreighart no le gusta esta técnica.
  2. Nombre: BlueCrimson.
    Usuarios: Ylenia + Onizuka.
    MP: 12.
    Técnicas Requeridas: Ninguna, se consigue por historia.
    Descripción: Usando sus poderes sobre el Hielo, Ylenia manda una onda de energía a Onizuka, que la mezcla en su cuerpo con su Fuego, creando un ataque devastador que hace el doble de daño normal.
  3. Nombre: Garras de Fuego.
    Usuarios: Ankar + Onizuka.
    MP: 14.
    Técnicas Requeridas: Salto + Espada de Fuego.
    Descripción: Con Ankar encima de la espada de fuego de Onizuka, este último carga en las Botas de Dragoon sus llamas, lanzándolo hacia el cielo y haciendo que el Dragoon caiga doblando el ataque de su Salto y añadiendo "Fuego".
  4. Nombre: Hálito de Oscuridad.
    Usuarios: Ankar + Lomehin.
    MP: 18.
    Técnicas Requeridas: Hálito de Fuego + Darkness.
    Descripción: Mezclando las Llamas de dragoon con la Oscuridad del Dark Knight, se consigue crear un muro de Fuego Negro que consume a todos los enemigos.
  5. Nombre: Doble Fira.
    Usuarios: Hassle + Emberlei.
    MP: 15.
    Técnicas Requeridas: Fira + Fira.
    Descripción: Uniendo sus fuerzas, la magia de fuego puede hacer mucho más daño a un enemigo.
  6. Nombre: Doble Cura.
    Usuarios: Lylth + Hassle.
    MP: 14.
    Técnicas Requeridas: Cura + Cura.
    Descripción: El conocimiento de dos curanderos puede aumentar la regeneración de una persona, haciéndolo más potente.
  7. Nombre: Toma y Daca.
    Usuarios: Dreighart + Kahad.
    MP: 0.
    Técnicas Requeridas: Atrapar Proyectiles + Lanzar.
    Descripción: Con velocidad, Dreighart golpea al enemigo quedándose detrás de él, mientras que Kahad le lanza un arma, la cual es atrapada al vuelo por el ladrón y utilizada desde la retaguardia.
  8. Nombre: Canción de la Lluvia.
    Usuarios: Ellander + Cyan.
    MP: 14.
    Técnicas Requeridas: Canción de Amor + Lluvia de Flechas.
    Descripción: Mientras Cyan toca una auténtica balada, que hace que los enemigos se queden quietos, Ellander lanza un torrente de flechas al cielo, cayendo sobre todos los enemigos, mientras siguen en estado "Paro".
Bien, y por último, coloco el mapa del Mundo de la Luz de la historia, con la leyenda a la izquierda para saber donde está cada uno de los lugares.

Hacer click en ella para verlo a tamaño completo.

Está en modo retro, y pondré a continuación la religión que profesan. Es politeísta en todos los sentidos y sus deidades son las siguientes:

  1. Los Cristales Elementales, guardados en templos a lo largo de todo el mundo, y venerados como fuente de vida universal.
  2. Mateus, diosa guardiana de los humanos.
  3. Éxodus, dios guardián de las viera.
  4. Alexandre, dios guardián de Alexandría que provee a la ciudad de su nombre.
  5. Ragnarok, nombre dado comúnmente a la luna, que es venerada como diosa guardiana en Baron.
  6. Doom, diosa de la magia adorada por los magos negros.
  7. Goddess, diosa de la magia adorada por los magos blancos.
  8. Poltergeist, diosa de la magia adorada por magos azules.
  9. Bahamut, dios de los Eidolons y sus invocadores.

Espero que os gusten las imágenes, y los comentarios serán de agradecer.

Linkaín.

viernes, 3 de junio de 2011

Capítulo IV: El Desierto





-Por esa calle a la derecha. ¿No te importa?
-Qué va, qué va. No tardo nada.
-Pero no la líes.
-Que no.
-En serio.
-Que no la voy a liar.
-Y nada de sacar la espada. Y no me vengas ahora con "qué espada".

Onizuka sonrió inocentemente mientras se llevaba una mano a la cabeza, adolorida por el grito mental de Ankar, y luego se dio la vuelta para seguir el camino que le había indicado. Por algún motivo el dragontino le había pedido a él que fuera al establo chocobo, aunque Onizuka no tenía ninguna necesidad de ello; el samurái tenía su propio chocobo, el albino Highwind, a pesar de que normalmente invirtieran los roles de montura y jinete. Por lo menos, se excusaba el guerrero de Doma, al menos así no se perdía, pues no brillaba precisamente por su sentido de la orientación. Y así lo probó a los pocos minutos de alejarse de Ankar, cuando en lugar de girar a la derecha giró hacia la izquierda.

-¡Wark! ¡Wark wark wark wark!

Onizuka se giró al oír los graznidos de los chocobos, solo para encontrarse de frente con el establo. Highwind, tras él, era el que él había dado el aviso.

Poco tardó en localizar al encargado, o más bien encargada: una moza de piel y cabello oscuro, que limpiaba las plumas de un ejemplar especialmente grande y gordo.

-Buenas tardes, preciosa flor de gysahl. ¿Serías tan amable de atenderme unos momentos, hermosa?
-¿Qué quiere, señor? -La cuidadora se giró hacia el pelirrojo, con las mejillas arreboladas.
-Bueno, al principio pensé en pedirte solamente un chocobo de alquiler que pudiera ayudarnos a mí y a mi compañero a atravesar el desierto, lugar donde lastimosamente no podré encontrar otra joya como tú, y por eso mismo ahora me gustaría saber tu nombre, apellido, nación, edad, medidas, comida preferida, lugar, número, día...
-¡¡Onizuka!!

El samurái se encogió a la par que se sujetaba la cabeza con las manos, solo para ver a Ankar entrando raudo al establo.

-¿¡Se puede saber qué estás haciendo!?
-Eh... ¿Conseguirte un chocobo?
-¿¡Y!?
-¿Ligar?
-¿¡Eres idiota!? ¡Crys tiene edad para ser tu hija!
-¿En serio? -La chica y el samurái miraron al dragontino.
-No, pero...
-Entonces no es ilegal.
-¡Pero...!
-Señor Einor. ¿El chocobo es para usted?
-Ah, sí... -El dragontino miró a la muchacha distraído, aún demasiado concentrado en reprender a Onizuka como para prestar atención a otras cosas.
-Entonces. ¿Lo apunto en la cuenta de la armada?
-No, esta vez no. Es una misión especial.

Onizuka miró a su compañero, enarcando una ceja.

-¿Pero no me dijiste que...?
-Tú calla. -Dijo Ankar dándole un puñetazo en el brazo. -Crys, por favor...
-En seguida.

La muchacha se alejó, y pronto la vieron entretenida ensillando a una de las aves, de fuerte color amarillo.

-Onizuka, el dinero.
-Yo no pago.
-¿Cómo qué no?
-Yo ya tengo a Highwind; ¿Para qué quiero más?
-¡Compensa por el problema que has ocasionado!
-¿Qué problema? ¡Yo no soy el que entró chillando al establo!
-Si serás tarado...
-¿Qué has dicho?
-Que vi una tía vestida de leopardo.
-¿¡Dónde!?
-Simplón...

La encargada llegó en ese momento junto a los dos guerreros, y tras intercambiar al animal por el dinero, el cual salió del bolsillo de Ankar al final, los dos emprendieron el camino de vuelta hacia las pistas de aterrizaje. El joven pelirrojo recordó entonces lo que le quería preguntar a su amigo desde hacía un rato.

-Oye, ¿y por qué me mandaste a mí a por el chocobo, si era para ti?
-Por eso.

El dragontino, tras transmitir el pensamiento, señaló las pistas, a las que ya habían llegado. Angelus no estaba muy lejos y, con ella, un pequeño moguri, de pelaje grisáceo y traje violeta. Antes de que Onizuka pudiera decir nada, Highwind de aproximó corriendo al dúo.

-¡Wark! Wark, ¿wark wark?
-Nada, el simpático amiguito me hablaba sobre él.
-¡Kupó! Kupopopo, kupó.
-¿Wark?
-Kupopo. ¿Kupó kukupó kupó po?
-Wark wark wark wark wark. Wark wark wark.
-Así es.
-¿Kupopo? ¡Kupó! ¿Kupopo pó kupo kupó?
-Sería una buena idea, sí.
-¡Wark!
-¡Kupó!

El moguri se marchó saltando. Ankar y Onizuka solo lo siguieron con la mirada, sin haber entendido un ápice de la conversación. Era extraño que los móguris no usaran el idioma Común, o Clavat como era conocido... Pero más raro es encontrar a alguien que entendiera perfectamente el idioma de los pequeños.

-Señora, ¿qué...?
-Nada. -La dragona sonrió como solo ella podía, mostrando una hilera de afilados dientes. -Un simpático moguri inventor.

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-¿Y a dónde dice usted que se dirige?

Era la cuarta vez que preguntaba.

-Al otro lado del desierto.

Era la cuarta vez que respondía.

Lomehin había tenido la suerte de encontrar a alguien poco después de comenzar a deambular por el desierto. Se trataba de un anciano con su carreta, tirada por chocobos, que se había ofrecido a llevarle movido por una compasión de origen dudoso, y que aprovechaba el hecho de que ambos parecían llevar la misma dirección. Sin embargo, ninguna de las preguntas del viejo había conseguido ser respondida, especialmente aquellas sobre cómo se las había arreglado el caballero oscuro para quedarse tirado en mitad de la nada.

-Entonces debes tener amnesia. -Concluyó al fin el anciano.
-Puede ser. -Mintió el hombre. -Solo sé mi nombre, aunque no mi apellido.
-Por cierto. ¿Qué te pasa en el brazo? Brilla mucho, de color rojo, como si lo hubieras metido en una fragua...

Lomehin miró su brazo izquierdo, cubierto por la armadura. Pronto se quitó el casco para ver mejor, dejando que la negra y corta melena que ahora poseía se agitara con el viento del desierto. Un anillo rojo brillaba sobre su extremidad izquierda, rodeándola. Uno de los brazaletes que llevaba.

-¿Qué es? -Insistió en anciano.
-No lo sé. -Volvió a mentir el caballero. -Pero creo que me indica el camino que debo seguir.

"Claro que sí", admitió para sus adentros, "porque ese color representa el fuego, y a su templo me está llevando". Si se estuviera equivocando de camino otro brazalete brillaría para indicárselo, por cómo Lemnar lo había hecho. Sin embargo, del cómo lo sabía no estaba seguro, simplemente tenía ese conocimiento. Quizá, pensó, lo de la amnesia no sirviera solo como historia para ocultarse, quizá se convirtiera en realidad; sentía como parte de sus memorias se nublaban, y cómo gran parte de su poder se desvanecía. Estaba encerrado en ese disfraz, y Lemnar quiso asegurarse de que no le atacara... se sentía tan débil como un simple... humano.

Sintió de pronto la mirada del anciano sobre él, y al girarse para encararlo le pareció que el brillo de sus ojos no era normal, aunque era absurdo. En ese mundo no podía haber otro como él, con su misma misión, y de haberlo estaría en problemas. Ahora estaba atrapado por el dragón negro.

-Buenas noticias, muchacho. -Lomehin salió de su ensimismamiento al oír al viejo hablar. -En un par de horas más haremos una parada, cuando lleguemos al Templo del Fuego Eterno.
-Gracias.

Sí, los brazaletes funcionaban.

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El aire cálido del desierto golpeaba sus rostros con fuerza junto a la arena que levantaba. Los chocobos, ambos, avanzaban con firmeza por un terreno que carecía de tal cualidad, y sus jinetes se esforzaban por mantener la vista al frente y la concentración al máximo. Angelus procuraba volar sobre ellos para proporcionarles sombra.

-Esto es la gloria, tío. -Decía Onizuka una y otra vez, con una perenne sonrisa en su cara.
-No sé yo... -Ankar sacudió la cabeza, intentando despejar el sudor que cubría su frente y goteaba ante sus ojos. El calor le dificultada pensar y comunicarse adecuadamente. -Quién como tú...
-¿Como yo? Ah, ¿lo dices por ella?

No hacían falta señalizaciones, pues ambos sabían de qué hablaban. La espada a la espalda del samurai tenía el elemento fuego como característica natural, afinidad compartida por su portador. Para Ankar, en cambio, el elemento base era la electricidad, el rayo, desde que varios años atrás encontrara a Raikoken...

-Bueno, Honoikazuchi me quiere, yo la quiero y juntos nos lo pasamos bien. -Bromeó el samurai. -Lástima que ella no es tan parlanchina como tu...
-Shh, espera.

Ankar detuvo su chocobo, y Onizuka y Highwind lo imitaron. Pocos segundos después Angelus descendió frente a ellos.

-Huele a dragón.
-Esto...
-No te pases de listo, demonio. -Interrumpió la dragona. -No soy yo, pero es un dragón conocido.

Ankar oyó en completo silencio las palabras de su madre adoptiva, y en solo unos segundos las piezas encajaron. Cerca. Dragón conocido. Lemnar. Sin esperar un segundo más se lanzó al galope con su chocobo, apretando su colgante en la mano.

-A veces es tan estúpido mi hijo... -Angelus suspiró mientras veía como, sin necesidad de direcciones, Onizuka partía en pos de su amigo y compañero con un grito de júbilo. -Tendré que alcanzarlos antes de que comentan un error.

La dragona levantó el vuelo una vez más, pero esta vez no se alejó demasiado del suelo. Sería muy complicado atraparlos si no.

Ankar permaneció ajeno a las palabras de la dragona y a los movimientos de su compañero, solo le interesaba encontrar el origen del olor. Su olfato, aunque entrenado como el de una bestia, estaba lejos de ser tan fino como el de Angelus, por lo que aún no percibía el olor. Su única guía era su instinto, la sensación de estarse acercando a su declarado enemigo.

-¡Ankar! -Onizuka no tardó en alcanzarlo, por lo que se apresuró en llamar su atención. -¿Vas a ponerte la armadura?
-Pronto. -Fue el escueto pensamiento del peliblanco.

Los chocobos corrían a su máxima velocidad, cubiertos una vez más por la dragona, que rugió a los pocos segundos de alcanzarlos.

-Ankar, creo que tu madre quiere decirnos algo.
-No ahora.
-¿Seguro?
-Esas cosas no las decidís vosotros.

Sin darles tiempo para replicar, las garras de Angelus aferraron a Ankar y Onizuka, levantándolos del suelo junto a sus chocobos. El dragontino, indignado, comenzó a intentar soltarse.

-¡Madre! -Recriminó mentalmente.- ¡Déjame bajar!
-Así iremos más rápido, y así no harás estupideces. -La dragona subió y aumentó su velocidad. -Por el suelo aún tardaríais varias horas, y probablemente no lo alcanzaríais. Y no, no es Lemnar.
-¿¡Qué!?
-Me imaginaba que se trataría del dragón negro. -Onizuka se acomodó como pudo entre las garras de la dragona. -A veces eres tan crío, Ankar...
-Mira quién habla...
-Por una vez le doy la razón al demonio. -Angelus dejó que las corrientes de aire la empujaran un poco. -El rey dijo que aún no tenías el nivel suficiente, y es cierto. Por eso, demos gracias ahora de poder averiguar quién es el hombre que huele como él y vaga por el desierto...

Ankar no respondió, tanto su madre como su amigo notaron que cerraba su mente para evitar que se le escaparan pensamientos. Así que siguieron avanzando, raudos y en silencio, después de que la dragona dejara a los dos humanos acomodarse sobre su lomo.

-Eh. -Onizuka, utilizando una mano como visera para que el sol diera en su ojo bueno, señaló un punto entre la arena con la otra. -¿No es una caravana eso de ahí?
-Creo que hemos encontrado el origen del olor.

Ankar sintió de pronto el olor, el aroma ya conocido, y sintió cómo se le erizaba el cabello de la nuca. Invadido por la ira, sin previo aviso, se levantó sobre el lomo de Angelus y saltó, en dirección al suelo.

-Y ahí va... Venga, que ahora voy yo.
-Tú quieto, demonio, o te convertirás en carne picada al caer.

Que el Salto de los dragontinos era su principal técnica era un hecho conocido por todos. La curiosidad era saber cómo saltaban, y cuánto. La altura y la velocidad siempre variaban, así como la fuerza de la caída.

Ankar, habiendo saltado desde el lomo de la dragona, se encontraba a una altura que incluso para él era normalmente imposible. Pero su forma de aprovechar la situación quedó patente cuando, desde su colgante, unas alas azules surgieron y lo rodearon, transformándose en una armadura del mismo color, y el cilindro que colgaba de su cinto saltó a su mano con la forma de una lanza. Al aterrizar, el hasta de su arma se clavó con fuerza en el suelo, y una ola de arena se levantó a su alrededor. De forma lejana oyó los chillidos de chocobos y gritos de sorpresa de un hombre.

-¿¡Qué es!? ¿¡Un bandido!? -Gritó Lomehin tapándose los ojos de contra la arena. Cuando bajó algo, se puso el yelmo inmediatamente.
-¡So! ¡Quietas ahí, gallinas gigantes! Muchacho, eso es un dragontino.
-¡Eh, peña, que yo también quiero fiesta!

Cuando Ankar volvió a mirar, a través del casco de su armadura, vio que Angelus había ayudado a Onizuka a bajar con los chobocos y que frente a él la "caravana" no era más que un carro de arena tirado por dos aves un poco más grandes que la que él montaba. Y en el carro había dos hombres: Un patético anciano y un hombre que parecía más joven armado al estilo de los caballeros oscuros. De éste último venía el olor.

Lomehin sacó su espada y su escudo y las enarboló contra Ankar, a la vez que este sostenía su lanza con las dos manos, apuntándole. Onizuka miró a su compañero mientras intentaba tranquilizar al chocobo de alquiler.

-¿Es él?
-Pero es humanoide...

El pensamiento llegó a todos, por lo que el viejo y Lomehin miraron con sorpresa a Ankar.

-¿Qué he hecho yo para ganarme la enemistad de un dragontino? -Preguntó con cautela el moreno, sin bajar la guardia.
-¿Quién eres tú, que hueles a dragón negro y vistes como un caballero oscuro? -Preguntó mentalmente Ankar.

Telepatía. Lomehin intentó hacer contacto visual con Ankar, invadido por la sensación de que, si lo conseguía, averiguaría más sobre él, pero fue en vano. Al menos sabía que no debía bajar la guardia.

-Soy Lomehin. No sé nada más.
-¡Mientes!
-Tranquilízate, muchacho. -El anciano se acercó a Ankar con las manos en alto. -Me encontré al joven hace un par de horas; estaba perdido por el desierto y decidí ayudarlo. Tiene amnesia.

Lomehin agachó la cabeza, avergonzado. Tener que mentirles a simples humanoides para sobrevivir era lo más humillante que le había pasado en toda su vida... Y, sin embargo, su gesto fue malinterpretado como uno de incomodidad por su situación, convenciendo al guerrero de armadura azul.

-Eso no explica tu olor. -Ankar, para demostrar que aceptaba la historia, bajó la lanza e hizo desaparecer la armadura, que se transformó en una luz azul que fue absorbida por su colgante. -¿Y hacia dónde te diriges por el desierto?
-Según parece, tengo que ir al Templo del Fuego Eterno. Es lo que me indican estos brazaletes. -Lomehin levantó su brazo, mostrando el brazalete que brillaba como el fuego junto a otros dos que refulgían en negro mate.
-Entonces vente con nosotros.
-¿Qué?
-¿Cómo?

Ankar y Lomehin se giraron a la vez hacia Onizuka, que con una burlona sonrisa en la cara y los chocobos sujetos por las riendas hablaba.

-No sabe quién es, tiene que ir al Templo igual que nosotros y es un buen guerrero. Que se venga con nosotros.
-Pero...
-Lo mejor sería que acampásemos y siguiésemos discutiendo todo esto más tarde. Se acerca la noche, y aquí hay muchas cosas que hablar.

Al fin, detrás del samurai y el dragontino, Angelus aterrizó. Los humanoides tuvieron que taparse la cara para cubrirse de la arena que la dragona levantó al tocar el suelo.

-Pero, madre... -El anciano y el caballero oscuro miraron sorprendidos a Ankar al oírlo. ¿Madre, una dragona?
-Sé razonable, hijo. -Angelus sonrió y se giró hacia el moreno. Lo miró unos instantes antes de hablar. -Lomehin, si tú quieres, eres bienvenido al grupo que lidera mi hijo.

El caballero oscuro pensó rápidamente. Aquellos tres conocían a Lemnar, seguro, y tenían que ir al templo... Siendo uno de ellos soldado no cabía más opción que se tratara de una misión, y quién sabe, quizá era la misma que la de él. Quizá, y solo quizá, sería bueno acompañarlos...

Lo que no entendía era lo que estaba sintiendo. Siempre había tenido la capacidad de sentir a otros seres igual a él, pero ahora, mirando al caballero de cabello blanco, sentía una afinidad y un poder desde él que le resultaba conocido... Y lo que era peor, si miraba a la enorme dragona azul, algo en su interior se apretaba, algo en su mente hacía que se sintiera incómodo y alegre, pero cuando intentaba dislumbrar lo que era, como el agua, se le escapaba de las manos al tocarlo.

-Iré con una sola condición. -Dijo finalmente. -Que no intenten matarme de nuevo, como hace un rato.

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El campamento estaba levantado, pero solo los tres guerreros y la dragona eran parte de él. El anciano, excusándose, había dicho que tenía asuntos que atender que le impedían quedarse a compartir con "los jóvenes", por lo que, tras despedirse afablemente de Lomehin, se había marchado con su carreta y sus chocobos lejos de allí.

Pero ese no era el tema de conversación que los ocupaba. Después de que el anciano se marchara un gusano gigante y algunos sahagins de arena los habían atacado, pero de algún modo Lomehin se había unido al dragontino y al samurái para derrotarlos, descubriendo que tenían una afinidad natural para luchar en conjunto. Tras dicho evento, Angelus había declarado abiertamente que se fiaba del caballero oscuro, y con el sol poniente de fondo, a la sombra de una gran duna, discutían este hecho.

-Sigue oliendo a Lemnar. -Se quejaba mentalmente Ankar, intentando que sus pensamientos solo llegaran a su madre.
-Pero eso no significa nada. -Contestaba Angelus en voz alta. -Podría haber pasado cerca de un lugar donde él estuvo y no recordarlo, pero haberse impregnado de su olor.
-¿Y cómo estamos seguros de que tiene amnesia?
-¿Y cómo estamos seguros de que no?
-Qué pesado que eres a veces, Ankar, colega. -Masculló Onizuka mientras se echaba hacia atrás. -En lugar de comprobar lo paranoico que eres. ¿Por qué no discutimos cómo hacer lo del templo? A mí aún no me queda claro a qué vamos.
-Considero que es una pérdida de tiempo estar aquí. -Añadió Lomehin. -¿No debería ser vuestra prioridad llegar allí también, siendo una misión de vuestro rey?
-Su rey. -Corrigió el samurai. -Yo no soy ciudadano de Baron.
-Nuestra misión. -Ankar ignoró el asunto sobre las nacionalidades. -Es verificar la seguridad de los cristales. El rey Cecil me informó que había posibilidades de que algo los amenazara, y debemos procurar que eso no pase. Por eso, primero debemos ir al Templo del Fuego Eterno, confirmar cuál es esa amenaza, y luego informar a su majestad. Luego iremos al resto de Templos...
-Entonces. ¿Tu misión es recorrer todo el mundo en busca de los cristales? -Lomehin sacudió la cabeza, sorprendido. -No sé si os acompañaré siempre.
-Si decides unirte no hay vuelta atrás. -Advirtió el dragontino. -Así que será mejor que des una respuesta definitiva ahora.
-No sé qué me depara el futuro, si voy ahora con vosotros está claro que es por conveniencia, porque lo único que se es que tengo que ir allí, así que debo aprovecharlo.
-Si no, podemos hacer otra cosa. -Onizuka sonrió cuando los otros dos se giraron hacia él. -Yo peleo con Lomehin y si le gano se viene, y si me gana él... se viene también.
-Eso no arregla nada. -Ankar suspiró, cansado, pero con una sonrisa.
-No, pero es que me aburro. Me falta mi dosis diaria de derramamiento de sangre. ¿Crees que yo puedo ser feliz en un mundo tan pacífico?

Sin esperar contestación, el samurai se acercó a su chocobo, que permanecía atado junto al otro chocobo a una estaca de madera que habían clavado en el suelo. Con rápidos movimientos lo soltó y sacó su espada mostrando una perversa sonrisa.

-Vamos a jugar a hacer taquitos de chocobo...
-¡WARK!

Lomehin y Ankar lo observaron, con claros pensamientos por parte del dragontino sobre lo avergonzado que a veces se sentía por el comportamiento excéntrico de su compañero. El caballero oscuro permaneció impasible a todo esto.

-Entonces... -Dijo, retomando la conversación interrumpida por el samurai. -Hagamos lo siguiente: Iré con vosotros al templo, os ayudaré en lo que haga falta y después decidirás si confiar en mí o no.
-Puede ser una buena solución...
-En todo caso, tú también tienes que ganarte mi confianza.

Ankar no pudo hacer menos que quedarse boquiabierto ante el comentario del moreno, pero antes de que pudiera decir nada éste siguió hablando.

-Y sigo diciendo que perdemos el tiempo acampando.
-El Templo del Fuego Eterno solo se puede visitar por las mañanas, mientras dura la luz del sol. Pero a la distancia que estamos es imposible que lleguemos antes del anochecer, por lo que lo mejor es descansar algunas horas y terminar el trayecto antes de que amanezca. Además, aunque lleguemos, están las ruinas del antiguo reino de Damcyan, y tendríamos que mantenernos despiertos toda la noche para evitar que los vagabundos o los fantasmas nos atacaran. Estando aquí, con una simple guardia podemos estar tranquilos.

Lomehin asintió con la cabeza, y Ankar suspiró, volviendo a posar los ojos en el samurai. Tenía que darle una oportunidad a ese tipo, no podía ser tan cerrado, y tomando en cuenta su misión... Pero estaba el asunto del olor, que lo estaba poniendo enfermo... Aunque quizá, con suerte, después de que se diera un baño y limpiara la armadura y su ropa parecería alguien más normal. Lo que estaba claro era que Angelus sabía más de lo que le quería decir, por algún extraño motivo...

Onizuka había guardado su katana un rato atrás, y se entretenía jugando a "lanzar al chocobo", juego consistente en levantar a Highwind del suelo y lanzarlo al aire, para luego volverlo a atrapar y arrojarlo una vez más, y así repetidas veces. Los graznidos del pobre animal eran claramente audibles, pero su dueño no parecía en lo más mínimo afectado por ellos.

De pronto Highwind cayó pesadamente sobre la arena, llamando la atención del caballero y del dragontino inmediatamente. El pelirrojo se había dado la vuelta y volvía a tener su arma en la mano, y escrutaba los alrededores con su único ojo. Ankar y Lomehin lo imitaron, pero en el instante en el que se pusieron en pie vieron al samurai atrapar algo y levantarlo sin aparente esfuerzo.

Era un muchacho, de no más de veinte años y con el cabello de un extraño color azul.

-¿Qué hacías arrastrándote entre la arena, pequeña rata?

El joven cayó presa del siniestro brillo del amarillo ojo de Onizuka, y antes de poder decir nada perdió el conocimiento.